Las siguientes palabras fueron escritas en la tumba de un obispo anglicano (1.110 D.C.) y en las criptas de la Abadía de Westminster:
Cuando era joven y libre y mi imaginación no tenía límites, soñaba con cambiar el mundo. Al volverme más viejo y más sabio, descubrí que el mundo no cambiaría, entonces, acorté un poco mis objetivos y decidí cambiar sólo mi país.
Pero el también parecía inamovible.
Al ingresar en mis años de ocaso, en un último intento desesperado, me propuse cambiar sólo a mi familia, a mis allegados, pero, por desgracia, (Leer más)



Comentarios recientes
hace 2 semanas
hace 1 mes
hace 1 mes
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses
hace 2 meses